lunes, 1 de diciembre de 2014

39 AÑOS SIN FRANCO: ESPAÑA NO EXISTE Y LA MENTIRA PERSISTE

Hace ya treinta y nueve años que nos dejaste y un cóctel de mentiras, manipulaciones, ignorancia, rencor y odio mal digerido impide que muchos sepan la verdad sobre ti, mi general. Se obcecan contumazmente en aceptar que salvaste en tres ocasiones a la II República, sobre todo del golpe de Estado de octubre de 1934 del PSOE, PCE, Esquerra y parte del anarquismo. Niegan cerrilmente que el glorioso Alzamiento Nacional del 18 de julio fue la reacción natural contra la barbarie, los asesinatos – Calvo-Sotelo fue la gota que colmó el vaso- y otro golpe de Estado del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, como reconoce Niceto Alcalá Zamora: “En la historia parlamentaria de España, no muy escrupulosa, no hay memoria de nada comparable a la Comisión de Actas de 1936”. Así, en los meses de febrero a julio de 1936, las huelgas salvajes, los tiroteos, ocupaciones masivas de fincas, asesinatos, quemas de iglesias, de sedes y periódicos de derechas, las provocaciones a militares y vejaciones a los clérigos llevaron la situación a límites insoportables. Lo explica muy bien Stanley Payne en “El colapso de la República”, y Salvador de Madariaga, comparando la revolución de 1934 con la de julio 1936, hizo una frase célebre: “La primera se hizo contra un gobierno plenamente legal y democrático; la segunda, contra un gobierno claramente ilegítimo”. Pasan página sobre el envío a Moscú, por parte de los socialistas Largo, Prieto y Negrín, de las reservas de oro del Banco de España –las cuartas más grandes del mundo-, además del expolio de bienes particulares y de la nación, de el Monte de Piedad, de tesoros nacionales, por solo mencionar de pasada el abyecto y despreciable episodio del yate Vita, con los tesoros incautados por la Caja General de Reparaciones al final de la Guerra Civil.  Sus mentes, depositarias de todas las deyecciones del marxismo, les imposibilita admitir que la guerra civil fue un acto necesario e irreemplazable para salvar a España y su cultura cristiana, milenaria y gloriosa de perecer y convertirse en un satélite bolchevique de Stalin. Enfermos de ira por la derrota que les infligiste, a pesar de tener todo en contra, se inventan las teorías más ridículas y delirantes con tal de no asentir que nos libraste de entrar en la 2ª Guerra Mundial, permaneciendo neutral como ya advertiste en la crisis de Munich de septiembre de 1938, con serio disgusto en Roma y Berlín, y de salir airoso de la difícil situación  tras el final de la conflagración, a pesar del bloqueo y hostigamiento de las potencias vencedoras para derrocar el régimen. Obtusamente niegan que salvaste a decenas de miles de judíos facilitándoles el tránsito por España, aparte de otros miles salvados por las legaciones españolas en la Europa ocupada.  Y, por último, eluden y evitan comparar los datos de la España que nos dejaste en 1975 con los datos actuales, porque la goleada a tu favor es escandalosa. Daré solamente dos datos significativos para no extenderme: el paro era casi inexistente, por los más de cinco millones actuales; la deuda del PIB era del 7,3%, frente al casi 100% de deuda en 2014. La propaganda marxista, la más gigantesca y exitosa que jamás ha existido, no te perdonará nunca que fuiste el único que les derrotaste, tanto militar como políticamente, con el agravante de construir una nación próspera, unida e independiente. Además, tu muerte fue de manera natural, en la cama y llorado por millones de españoles agradecidos, lo que significa otra victoria más sobre el marxismo ya que les incapacitas, eternamente,  para que puedan vivir en paz pues el odio hacia ti aumenta cada día al no haber podido derribarte en vida, conformándose con quitarte estatuas y calles, presos de su propia impotencia y podredumbre intelectual y humana.

Pero lo peor, mi general, es que la llamada derecha española reniega de ti, que la salvaste del exterminio bolchevique. La derecha homenajea y le dedica calles a Santiago Carrillo, el genocida de Paracuellos, ejemplo de la letrina en que se ha transfigurado la otrora defensora de las tradiciones de España. La derecha ha desertado de todo principio y de la defensa de España, pactando con terroristas, separatistas, antiespañoles de toda clase y calaña, con tal de permanecer en el poder. La derecha, en lugar de tratar de solucionar los desaguisados de la siempre antiespañola izquierda, ha continuado el camino trazado por ésta, aniquilando a España y transformándola en un nido de buitres carroñeros que se reparten los restos corrompidos de lo que fue nuestra patria. Ya no queda nada que se pueda salvar y nadie que nos pueda salvar. No hay un José Antonio ni un militar como tú, mi general, y nadie capaz de liderar y abanderar un movimiento de regeneración total. Los pocos que disentimos de este disparate descomunal y trágico que nos ha llevado al óbito de España somos apartados y ninguneados, señalados como apestados por los que han llevado a cabo la demolición de la nación y los que la han convertido en un patio de monipodio. Dignidad, honor, patriotismo, valor y coraje son palabras que, desde que nos dejaste, han perdido el significado de virtud y han sido trocadas por relativismo, equidistancia, corrupción, traición y cobardía. Se banaliza el mal que opera mediante tópicos recurrentes de buenismo. Nuestros bienes más altos son defendidos por gente sin principios.

Las consecuencias de toda esta inmensa ciénaga hedionda es la aparición de los dos enemigos históricos de España y el cristianismo: el marxismo y el islamismo, aprovechándose de la inexistencia de cualquier protección y amparo de la patria. Ya estamos otra vez, mi general, como en la II República que tanto conoces y padeciste, con los bolcheviques matacuras y quemaiglesias, amenazando y persiguiendo al que no comulga con sus ruedas de molino de la miseria, el gulag, las checas, los campos de reeducación y el exterminio de todo disidente. Mientras, el islamismo pesca en río revuelto y cada vez es mayor su presencia, su poder y su amenaza invasora.

Debes ser, mi general, el único militar de la historia que, habiendo ganado una guerra y casi todas sus batallas, recibes a menudo la sentencia de incompetente. Esta paradoja resulta por sí misma ridícula y representativa del déficit de conocimiento de quienes te atacan o ignoran, un ejemplo más de desnutrición neuronal insuperable. Tu vida espartana al servicio de España, tus desvelos, coraje y valentía para salvar a España, tu sabiduría y perspicacia para defender España siempre estarán presentes en la memoria de los españoles de bien. Decía Chesterton que “cuanto mayor es la grandeza de un hombre es menos probable que manifieste grandes pretensiones”. Tu única gran pretensión, mi general, fue servir a España. Gracias una vez más. Un abrazo muy fuerte.


José QUIJADA RUBIRA


martes, 21 de octubre de 2014

EL MADRID DE LASO: TÍTULOS MENORES, GRANDES FRACASOS

Sé que este artículo es a contracorriente de la mayor parte de la opinión existente en estos momentos, y más cuando el Real Madrid de baloncesto acaba de proclamarse brillantemente campeón de la Supercopa de España, derrotando de manera clara a un Barcelona muy reforzado con cuatro jugadores de renombre, siendo favorito para el título. También el Madrid ha incorporado cinco jugadores, uno por puesto, aunque algunos de ellos pueden jugar en dos posiciones. El fichaje de Ayón me parece acertado y la clave para equilibrar el juego del equipo, aportando dureza, fuerza, rebote y defensa en la pintura, pudiendo jugar de 4 o 5. Nocioni, aunque esté a punto de cumplir los 35 años, dará experiencia, clase y sabiduría en los momentos importantes, y puede hacerlo de 3 o 4. Maciulis, un 3 puro, es muy completo y debe ayudar en todas las facetas aunque se le ve más perdido que a los otros nuevos. Rivers es un escolta-alero, gran tirador y defensor, capaz de ganar partidos y al que no le tiembla el pulso en situaciones comprometidas. El más flojo e innecesario me parece Campazzo, al que veo como un calco de Sergio Rodríguez, pero en pequeño. Pienso que le hubiese venido mejor un base de corte defensivo, más sobrio y sacrificado, como Draper anteriormente. En resumen, el Real Madrid ha mejorado la plantilla, más consistente y fiable que la del año pasado.

Se preguntarán entonces a qué viene el pesimismo si los refuerzos son muy válidos y han engrandecido la calidad del conjunto merengue. Pues el problema es Laso que, en contra de lo que muchos graznan, es un perdedor de los grandes títulos, aquellos para los que un gran club se prepara y tiene en su punto de mira como objetivo principal, casi único; los que separan el triunfo del fracaso, la gloria de la debacle; los que hacen que un equipo pase a la posteridad como un gran campeón, recordándose sus títulos eternamente. Porque Laso, en sus tres temporadas en el Madrid, ha ganado muchos títulos menores pero solo uno grande, y no el más ansiado y codiciado, el que da el prestigio de verdad y marca la diferencia entre un buen equipo y un equipo para la historia. Analicemos las tres temporadas de Laso:
1ª. En la temporada 2011-12 se alcanzó un único título: la Copa del Rey. La Liga se tuvo al alcance de la mano pero se dejó escapar de manera incomprensible. Todavía recuerdo el triple innecesario de Llull y la posterior canasta de Huertas, sobre la bocina y desde medio campo.

2ª. La temporada 2012-13 dejó dos títulos: Supercopa de España y Liga, ante un Barcelona mermado por las lesiones y en sus horas más bajas, por un agónico 3-2 y por el buen hacer de los suplentes Darden, Draper, Slaughter y Reyes, desaparecidas las “estrellas” prácticamente en los 5 partidos. Se perdió final de la Euroliga de manera bochornosa, con tres últimos cuartos de infausto recuerdo. Entonces se dijeron bobadas como que “El equipo era inexperto” (varios de los jugadores habían disputado finales de Campeonatos del Mundo, Juegos Olímpicos, Eurobasket y jugado en la NBA), o “La final ya es un éxito y el próximo año será diferente”, desconociendo la exitosa historia del Madrid de baloncesto.

3ª. La temporada 2013-14 se prometía muy feliz, con el Madrid rompiendo récords y jugando un baloncesto espectacular. Se consiguieron la Supercopa de España y la Copa del Rey, ésta en el último segundo, con una canasta a la desesperada de Llull. Pero llegaron los grandes títulos y desapareció el encanto. La Euroliga se perdió ante un equipo muy inferior, tras apalizar al Barcelona en la semifinal, síntoma de la falta de consistencia y fiabilidad en los momentos clave; una montaña rusa que tan pronto está arriba como abajo en un abrir y cerrar de ojos. A la final de la Liga se llegó bajo mínimos, tras arrasar en la Liga regular y tener ventaja de campo, cayendo por 1-3 ante un Barcelona que se aprovechó del lamentable estado físico y mental del Madrid -consecuencia de la horrorosa planificación-, con Laso borrándose en el cuarto partido, forzando su expulsión. Lo que iba a ser la culminación de un proyecto, terminó en hecatombe, en una desilusión total, en un descalabro y fracaso sin paliativos.

En definitiva, tres Supercopas de España de cuatro jugadas y dos Copas del Rey de tres participaciones; un alto porcentaje en títulos menores. Por el contrario, una Liga de tres jugadas y cero Euroligas; un paupérrimo historial para el equipo más laureado de Europa. Todo ello es consecuencia del sistema empleado por Laso y sus carencias en la dirección del equipo: anarquía total –disfrazada de libertad- para unos jugadores talentosos, pero falta de un plan B para cuando los jugadores no estén acertados y el equipo contrario sepa llevarte a su terreno, maniatando y anulando el juego vistoso y veloz pero carente de pizarra y estrategia. Solo hay que ver cómo se perdieron las dos finales de la Euroliga o esta última Liga para percibir que los rivales, siendo inferiores, le han dado un baño táctico a Laso, sabiendo castigar sus puntos débiles, una y otra vez, sin respuesta alguna del entrenador blanco. Otro grave problema es la falta de equilibrio entre juego exterior e interior, éste inexistente casi, como se pudo comprobar en esta final de Supercopa, donde los pívots apenas recibieron balones en la pintura, aunque el acierto exterior y la victoria tapen esa deficiencia. Y no es problema del jugador interior, no. Es un problema del entrenador, que no trabaja ni enfatiza ese aspecto, restándole importancia. Hasta el gran Sabonis fracasaría en este equipo de Laso.

Hay mimbres para hacer un gran cesto, sin duda alguna, pero el artesano de que disponemos no es bueno en su profesión y nos dejará el cesto a medio hacer o mal hecho. Mucho me temo que esta temporada pase otra vez igual, con un entrenador que debería haberse marchado tras la debacle de final de temporada pasada. Es un cadáver momificado ocupando el puesto de entrenador, con nada que ofrecer ya al conjunto blanco. Y un dato a todos los que se conforman con perder finales: el Real Madrid ya ganaba Copas de Europa en los años 60 y 70, dominando el viejo continente. Lean quién fue Saporta y Ferrándiz y aprendan un poco la historia del baloncesto madridista. Tal vez así superen el déficit de conocimiento que padecen y comprendan que es imposible aceptar el ser segundos como un triunfo. Para el Real Madrid solo vale ser primero y nada más. Por eso es el club más grande y con más títulos.



José Quijada Rubira.

miércoles, 1 de octubre de 2014

REAL MADRID: CÓMO AGRANDAR UN PROBLEMA

Todos sabemos que el comienzo del problema se inició con Mourinho por ser un entrenador independiente y valiente, atreviéndose a quitar la titularidad a un Casillas ya en declive, como había demostrado sobradamente en los partidos de la temporada 2012-13. Además, la lesión de Iker precipitó el fichaje de Diego López que se ganó el puesto con esfuerzo, honradez y buenas actuaciones. Pero el poder del portero de Móstoles es omnímodo y, descontento con su suplencia, forzó la salida del entrenador portugués -con la ayuda de otras vacas sagradas como Ramos y Cristiano-, moviendo los hilos para que sus periodistas lacayunos lanzaran una campaña monstruosa y abyecta en contra de Mourinho. Florentino, que pudo parar el órdago de Casillas, se puso de su parte y finiquitó la etapa del entrenador de Setúbal en el Madrid. Primer error del Presidente del Madrid que, como siempre le sucede en estos casos, carece de mano dura y prefiere doblegarse ante la jerarquía del vestuario, creyendo que así tranquilizará la situación.

Sabedor de las enormes campañas propagandísticas a favor de Casillas y del poder que le había otorgado al ceder a su petición de cortar la cabeza de Mourinho, Florentino trae a Ancelotti, un entrenador con prestigio y veteranía pero blando y pusilánime, que huye de problemas y acepta de buen grado bajarse los pantalones ante el núcleo duro del vestuario. Pero cómo vería a Casillas que, incluso un cobardón como Carlo, toma una decisión salomónica que no contenta a nadie: en Liga, Diego López; en Champions y Copa de España, Iker. Lejos de apaciguar las aguas el cisma entre el madridismo y dentro del equipo aumenta, convirtiendo la situación en irrespirable e insostenible. Segundo error del Presidente del Madrid, que ficha a un entrenador dócil  como remedio pero, por el contrario, el problema se agiganta cada día y teme que le pueda estallar en las manos.

Tras el ridículo monumental de Casillas en la final de Champions y en el Mundial de Brasil, las pocas opciones de la venta de Iker se van al garete. Decenas de millones de telespectadores ven el cochambroso estado de forma del mostoleño, una ruina física vestida de portero. Como Florentino no quiere desembolsar casi 40 millones de euros de su contrato para que se vaya, pacta con Ancelotti su titularidad y se quita de en medio a Diego López, víctima de las tretas sibilinas de Casillas y sus periodistas trompeteros, al que le han hecho la vida imposible -como ya había sucedido con Mourinho-, creyendo que el tema se zanja definitivamente y a pesar de fichar a un gran portero como Keylor Navas, otro mártir inocente en la lista del filtrador ex portero de Móstoles. Tercer error del Presidente del Madrid, que no mide el declive absoluto de Iker, convertido en un espantajo bajo palos, carente de fuerza física y reflejos, convertido en el portero más goleado de la Liga, con 6 goles de 7 tiros a puerta. El Bernabéu, que hasta ahora era unánime en su apoyo, lo abuchea.  El problema ya no es sólo un problema, es el PROBLEMA, con mayúsculas.


¿Y ahora qué decisión tomará Florentino? ¿Dejará que el cáncer de Casillas siga su rumbo y destroce la temporada que acaba de empezar? ¿Permitirá que un club con más de 500 millones de presupuesto sea chantajeado por un traidor? Por no cortar el conflicto de raíz cuando se produjo en tiempos de Mourinho, el atolladero en que se ha metido el Presidente del Madrid tiene una salida más difícil que antes y que le va a salpicar también, quiera o no, por sus decisiones medrosas y achantadas. Como se dice vulgarmente: de aquellos polvos, estos lodos o cómo agigantar un problema que era fácil de solucionar. Puede terminar como el rosario de la aurora.


José Quijada Rubira.

sábado, 27 de septiembre de 2014

ESPAÑA YA NO EXISTE: SE SUICIDÓ

Aunque pisamos el mismo suelo y habitamos la misma superficie que ocupó España durante tantos siglos; el mismo terreno que vio nacer a tantos gloriosos hombres que con sus gestas, sabiduría, esfuerzo y valentía llevaron a la nación española a ser la primera potencia del mundo -donde el sol no se ponía-, España ya no existe; sólo es pasado, recuerdo, historia. Pero lo más grave y paradójico es que la demolición de España ha sido perpetrada por sus propios ciudadanos,  resquebrajando y carcomiendo, poco a poco pero sin pausa, los cimientos que sostenían la nación, la base que daba la fuerza y la razón de ser de España. Todo comenzó con la Constitución de 1978 y su monumental disparate de las “nacionalidades”, que ha sido la causa que ha derribado el “Katéjon” que impedía romper a España, el “obstáculo” que menciona San Pablo en su Segunda Carta a los Tesalonicenses (escrita hacia el año 57 d. C.) que, “al ser removido da lugar a la aparición del hombre sin ley, el impío que engañará a muchos y sembrará una gran confusión”. El filósofo Julián Marías ya lo denunció y definió a la perfección el 15 de enero de 1978: “Con la palabra “nacionalidad” se quiere designar algo así como una “subnación”; pero esto no lo ha significado nunca esa palabra en nuestra lengua. El artículo del anteproyecto no sólo viola la realidad, sino el uso lingüístico”. Como ha escrito hace poco Gabriel Albiac, “…habían consumado el error fatal”. Una vez abierto el melón de la unidad nacional, todo lo demás fue cuestión de tiempo para pudrir todo lo de dentro hasta su total descomposición y desaparición. Para no extenderme mucho, sólo unos pocos ejemplos, pero muy significativos, corroborarán tozudamente lo anteriormente expuesto:

-El secesionismo catalán es un hecho, con la Ley de Consultas a la vuelta de la esquina y la “Cruzada” contra el español, donde padres llevan años peleando para que sus hijos reciban el 25% de las horas lectivas en castellano, como marca la ley, o donde llevar una bandera de España es todo un acto de heroicidad ante el peligro físico que conlleva. Por no hablar del aislamiento, persecución y vigilancia a todo el que no comulgue con las ideas nacionalistas, y la ridícula invención de una “historia” catalana a su medida, donde la mentira burda y el fanatismo se abrazan.

-El separatismo asesino vasco, con los terroristas ocupando alcaldías, diputaciones y concejalías, instalados en el poder después de casi 1.000 asesinados y más de 200.000 paisanos exiliados por el terror y el hostigamiento más bárbaro. Por no hablar de que la Selección de España de fútbol nunca ha jugado en “democracia”  en el llamado País Vasco -síntoma baladí pero evidente de que ya no es España-, o el rechazo a dar el mensaje navideño del Rey por la televisión pública vasca (ETB).

-La transferencia de la educación  a las llamadas Comunidades Autónomas, donde se obstaculiza y se niega el uso del castellano, y se explica y falsea una historia distinta en cada una de ellas, arrinconando la interpretación general de los hechos históricos de España como unidad. Por mencionar de pasada que la aplicación de la Lomce pasará desapercibida en cinco comunidades (Andalucía, País Vasco, Canarias, Asturias y Cataluña), hecho demostrativo del incumplimiento de la Ley, una vez más, sin ninguna consecuencia al respecto.

-La transferencia de la sanidad a las “Autonosuyas” –que diría el gran Vizcaíno Casas-, que ha dado lugar a casos tan trágicos como la muerte de una niña de tres años al serle denegada una ambulancia por parte de la sanidad vasca, porque pertenecía a Treviño (Burgos), síntoma de la degeneración sin límite de un sistema corrompido y abyecto.

-El posicionamiento de toda la izquierda a favor del islamismo y de todas sus reclamaciones, con el Parlamento de Andalucía (PSOE-IU) a la cabeza, dando luz verde a tomar todas las medidas políticas y legales contra el registro de bienes eclesiásticos, con la expropiación de la mezquita-catedral de Córdoba como símbolo de su odio a todo lo que fue España, sin una sola razón ni histórica ni artística para que no sea de la Iglesia.


No es extraño que solo un 16% de los ciudadanos esté dispuesto a defender lo que fue España, y aún me parece mucho después de arrancarnos el sentimiento de pertenencia y arraigo como nación. ¿Acaso cualquiera de los hechos citados  sería permitido por cualquier nación democrática con un Estado de Derecho en pleno funcionamiento? ¿Socavarían y renegarían de su historia pasada naciones como Estados Unidos, Inglaterra o Francia? ¿Pondrían obstáculos a que su lengua oficial sea enseñada y aprendida? ¿Abrirían las puertas a los terroristas asesinos de su propia ciudadanía obsequiándoles con puestos oficiales? ¿Tan difícil es de entender o acaso no queremos aceptar la cruda realidad? Chesterton, uno de los grandes literatos del siglo XX, decía en su magistral “El hombre eterno” que la mejor perspectiva es alejarse y mirar a cierta distancia para descubrir la realidad: “Un lugar en el que había vivido siempre y que había pasado desapercibido a su mirada debido a su cercanía y a la enormidad de sus dimensiones”. Pues una mirada fría y alejada de toda esta embaucadora mentira que es esta democracia,  nos desvelaría la autenticidad de que España ya no existe: se suicidó.


José Quijada Rubira.

viernes, 29 de agosto de 2014

DEL BOSQUE: LA HUMILDAD SOY YO

Apoyado y sostenido por el mafioso Villar y su corrupta Federación Española de Fútbol, aplaudido y bendecido por periodistas y medios de comunicación prostituidos y lacayos, ensoberbecido y endiosado por los triunfos pasados, las últimas declaraciones de Del Bosque supuran perversión, desvergüenza, cinismo e hipocresía a la vez, ayunas de crítica y valor,  sobradas de excusas irrisorias y pueriles que producen sonrojo a mentes con una mínima capacidad de razonamiento, inmunes a la toxicidad y complicidad bien pagada de muchos mass media y gacetilleros empeñados en elevar la inanidad del marqués Del Bosque a un pedestal de adoración.

Nos exhorta el seleccionador salmantino que él es muy humilde pero que nunca ha tenido dudas en seguir en el cargo. Hay que comprenderlo aunque a la inmensa mayoría de los mortales nos sea difícil alcanzar ese grado de humildad tan excelso: Don Vicente carga sobre sus hombros la inmensa y penosa tarea de continuar como seleccionador español para así evitar al resto de los españoles una tarea tan ardua, dura y sacrificada. Es decir, se inmola por todos nosotros. La misericordia y compasión de Don Vicente es inigualable. Es nuestro Papa particular de España, superior en piedad y caridad al Papa Francisco, una sombra tenue a su lado.

Además, Don Vicente, el Papa español, sigue porque han pesado más siete años que dos malos partidos, según dijo él. Criterio que alteró cuando del Real Madrid se ha tratado porque siempre ha pesado más la no renovación de Florentino que sus muchísimos años en el club blanco. ¿Pero quién somos nosotros para discutir los caminos inescrutables que Don Vicente toma? Su altura de miras está muy por encima de todos nosotros, pobrecillas alimañas, que no alcanzamos a discernir.

También nos comenta Don Vicente, el Papa español, que él no es exaltado porque los exaltados no toman decisiones justas. Es decir, que como Don Vicente no es exaltado siempre sus decisiones son justas, imparciales, honradas, y ecuánimes. Tanta demostración de modestia y llaneza es inabarcable para cualquier ser que habite el planeta terrestre. Creo que no merezco ni vivir al lado de una figura tan pía y grandiosa como nuestro Papa Vicente.

Porque lo del mundial de Brasil no es un fracaso, sino un resbalón circunstancial; no es una hecatombe, sino un cúmulo de mala suerte, una piedra inoportuna en su camino imparable hacia la santidad. Por eso reprende a los que osan criticarle, a los que le llevan la contraria. No es lícito ni ético vituperar y reprobar la labor de nuestro sabio Papa Vicente, que siempre vela y se desvela por todos nosotros y nos da consejos sobre lo que está bien y lo que está mal.

El no acudir al adiós a Di Stéfano no es importante porque aunque parezca que estuvo ausente no es así. El Papa Vicente es una entidad espiritual de carácter excelso muy cercana a la divinidad y estuvo presente siempre en la capilla ardiente y en el funeral, algo que los demás seres humanos, tan llenos de pecados y defectos, no pudimos percibir. Él tiene el don de la ubicuidad.

El desplante a Florentino Pérez, pasando de largo sin mirar ni saludar (todo porque el presidente blanco no le renovó, aunque meses antes el marqués rechazó una oferta de renovación al alza), en la entrega de trofeos en la Final de la Supercopa de Europa, es supuestamente un acto de arrogancia por parte de Del Bosque, pero la naturaleza angélica de nuestro Papa español Vicente desmiente todo mal pensamiento hacia él. Tengamos en cuenta que todo lo que nosotros, ignorantes y pecadores mortales, vemos como insolencia, rencor, inquina, resentimiento, odio, animadversión, fobia, hipocresía o doblez, en el marqués Del Bosque se transforma en humildad, sencillez, campechanía, bonhomía, franqueza, inocencia, sencillez y, sobre todo, sabiduría. Por eso nos aconseja y dicta lecciones, como buen pastor a sus descarriadas ovejas.


La farsa y la simulación lo lleva practicando Del Bosque durante tanto tiempo que tiene el disfraz adherido a la piel y ya no distingue cuándo actúa y cuándo no, creyéndose a pies juntillas el personaje que ha creado, no discerniendo la realidad. Le pasa como a  alguno de los antiguos actores de Hollywood, Bela Lugosi y Johnny Weissmuller, que interpretaron tanto los papeles de Drácula y Tarzán (respectivamente), que acabaron creyéndose que eran ellos, suplantándoles. El filósofo, teólogo, sociólogo, tratadista y político español Jaime Balmes, dijo: “El hombre emplea la hipocresía para engañarse a sí mismo, acaso más que para engañar a los otros”.  Del Bosque definido a la perfección. Un día de estos, nuestro Papa Vicente nos hará el grito de Tarzán. Perdón, nos dará a todos el Urbi et Orbi. Arrodillémonos todos.


José Quijada Rubira.

viernes, 30 de mayo de 2014

LA SEGUNDA EDAD DE ORO DEL REAL MADRID DE BASKET

Tras perder el Real Madrid de manera agónica e injusta la final de la Copa de Europa de 1969, se abrió un periodo de oscuridad de cuatro años en la competición continental, con resultados mediocres para las expectativas e historial del equipo. Es cierto que en España se seguía dominando con claridad pero el cierre de las competiciones nacionales a los jugadores extranjeros, dificultó la integración de los fichajes foráneos, que pasaron sin pena ni gloria durante estos años. Todo iba a cambiar de manera radical en la temporada 1973-74, pues se permitió la participación en la Liga de un extranjero por plantilla. El gran Emiliano se acababa de retirar en 1973 y Ferrándiz fue en busca de un sustituto fiable. Se trajo a un tal Walter Szczerbiak, alero blanco americano de 1,98 metros, de gran calidad y un tiro letal. Con su incorporación y los Luyk, Brabender, Rullán, Cabrera, Corbalán… el equipo merengue regresó a la élite de nuevo, iniciándose la segunda edad de oro de la sección de baloncesto. En los siete años que van de la temporada 1973-74 a la 79-80, se consiguió llegar a cinco finales de Copa de Europa y lograr ser campeón tres veces, además de innumerables títulos y trofeos.

La temporada 1973-74 fue arrolladora por parte del conjunto blanco, deshaciéndose con suma facilidad de todos sus rivales y llegando a la final de la Copa de Europa frente al entonces dominador de la competición: el todopoderoso Ignis de Varese, campeón en 1969-70, 71-72 y 72-73. Se jugó el 3 de abril de 1974 en Nantes, con los italianos como claros favoritos. En sus filas nada menos que Meneghin, Morse, Raga, Bisson, Ossola y Zanatta. Aunque el Ignis se fue de hasta 11 puntos, la entrada del genial Cabrera equilibró el marcador. A falta de dos minutos y medio, con 78-74 para el Madrid, Cabrera cometió su quinta falta personal. Todo el mundo creía que sería Vicente Ramos, despojándose del chándal en esos momentos, el sustituto del base canario. Sin embargo, Ferrándiz, en otra de sus geniales intuiciones, sacó a un joven de apenas 18 años llamado Corbalán, que desbarató la presión italiana y, además, anotó los cuatro tiros libres que lanzó, llevando al Real Madrid al triunfo por 84-82, y a su quinta Copa de Europa. Brabender (22), Cabrera (16), Luyk (14), Walter (14), Rullán (14), Corbalán (4) y V. Ramos, fueron los artífices de la gesta. Además, se ganó la Liga invicto, con una paliza histórica al Barcelona por 125-65, y la Copa del Generalísimo. El gran Real Madrid había vuelto para permanecer en la élite.

Pedro Ferrándiz anunció a principios de la temporada 1974-75 que sería su último año al frente del Real Madrid, dejando como sucesor a Lolo Sáinz, su asistente desde hacía varios años. El equipo siguió en la misma gran línea, derrotando en las semifinales al Zadar yugoslavo del gran Cosic, con dos grandes exhibiciones. La final europea tuvo lugar el 17 de abril de 1975 en Amberes, y otra vez frente al eterno rival del Ignis de Varese. Días antes, Ferrándiz dijo en una entrevista que si pudiera elegir un jugador italiano para que no jugara contra el Real Madrid, sería Meneghin el elegido. Dicho y hecho: una fractura en la mano impedía el concurso del colosal Dino Meneghin. Sin embargo, a pesar del 38-35 para el Madrid al descanso, la presión defensiva del Ignis en el segundo tiempo y la actuación del desconocido Rizzi, con 13 puntos, llevó a los de Varese al triunfo por 79-66. Brabender (21), Walter (16), Corbalán (11), Rullán (10), Luyk (6) y Cabrera (2), fueron los anotadores del conjunto blanco. El mal sabor de boca se palió en parte con la consecución de la Liga, aunque se perdió la imbatibilidad tras tres años, dos meses y 26 días (31-10-71 al 2-02-75), y la Copa del Generalísimo. El mago e inigualable Pedro Ferrándiz se retiraba, dejando al Real Madrid en la cúspide.

En la temporada 1975-76 debutaba en el banquillo madridista Lolo Sáinz, que permaneció hasta 1988-89, consiguiendo cuantiosos títulos. Se incorporó sólo para competición europea a John Coughran, alero fuerte de 2,01 metros, que daría relevos a un ya veterano Luyk (35 años). En Copa de Europa fue superando rivales y, tras deshacerse fácilmente del Villeurbanne francés en las semifinales, accede a la final disputada en Ginebra, el 1 de abril de 1976, y contra el mismo oponente por tercera vez consecutiva: el Mobilgirgi de Varese (antes Ignis). El Real Madrid dominaba al descanso por la mínima (43-42). La incertidumbre se mantuvo hasta los últimos ocho minutos donde la mayor fortaleza bajo los tableros de los italianos y el permisivo arbitraje, dieron el triunfo a los de Varese por 81-74. Walter (24), Brabender (22), Coughran (16), Cabrera (6), Luyk (2), Rullán (2), Cristóbal (2), Corbalán y Vicente Ramos fueron los jugadores utilizados en el encuentro. La Liga se volvió a conquistar, con otra paliza memorable al Barcelona (114-76) y dos récords, en un mismo partido, que aún permanecen: mayor diferencia de puntos (92, en el 140-48 al Breogán) y mayor anotación individual (Walter, 65 puntos).

La temporada 1976-77 comenzó con la Copa Intercontinental celebrada en Buenos Aires, del 1 al 5 de octubre de 1976, llegando a la final contra el inevitable rival del Mobilgirgi de Varese. En esta ocasión, el Real Madrid se tomó cumplida revancha y consiguió su primer trofeo Intercontinental al vencer por 79-74 a los italianos, con una portentosa actuación de Rullán. En la Copa de Europa, las lesiones de Rullán, Luyk y Cristóbal debilitaron al conjunto blanco que no pudo acceder a la final. Fue el único lunar de la temporada porque la Liga se ganó de nuevo, con otro histórico aplastamiento al Barcelona por 138-78; y la Copa de España regresó al equipo merengue, dando otro soberano correctivo al Barcelona en la final: 97-71, con Brabender (33) y Walter (18) dinamitando a los azulgranas. Fue el último partido de Vicente Paniagua.

La mayor novedad para la temporada 1977-78, fue que Coughran y Walter intercambiarían los roles, jugando éste sólo la Copa de Europa; una decisión equivocada como se demostraría más tarde al perder la Liga. Del 4 al 8 de octubre se disputa en Madrid la Copa Intercontinental, que el Real Madrid vuelve a ganar tras derrotar al Mobilgirgi de Varese por 115-94, en un partido memorable. En la Copa de Europa se pasó a la final sin problemas, con dos jornadas de antelación a la finalización de la liguilla entre los seis equipos clasificados. En la Sala Olímpica Carl Diem de Munich, donde la URSS había derrotado a USA en los Juegos Olímpicos de 1972, se disputó la final el 6 de abril de 1978, y una vez más frente al Mobilgirgi de Varese. Estaba en juego el récord de títulos continentales (cinco cada equipo) y el honor del Real Madrid tras las dos derrotas seguidas. Tras un comienzo arrollador del Madrid (20-10), los italianos consiguieron nivelar el marcador al descanso (41-40). En el segundo tiempo, la lesión de Coughran dio lugar a la entrada de Prada, que dejó en cero puntos a Morse con un marcaje perfecto. Pero el gran protagonista fue un excelso y maravilloso Carmelo Cabrera que desarboló la presión de los de Varese, contagiando a sus compañeros. Un claro 75-67 devolvía al Real Madrid la Copa de Europa, su sexto título, quedándose solo en lo más alto. En el diario “AS”, Carlos Jiménez escribía: “…Se fraguaba ese 75-67 que retornaba la Copa de Europa a Madrid, con todos los pronunciamientos favorables tras un encuentro en el que los blancos habían salido con el pronóstico en contra, pero lograron echar por tierra todos los vaticinios, mientras los italianos caían abatidos por el huracán que eran Cabrera y sus compañeros bajo la batuta magistral de Lolo Sáinz”. Walter (26), Rullán (19), Brabender (16), Coughran (10), Cabrera (9), Corbalán (2), Prada (2) e Iturriaga fueron los artífices del triunfo. Fue la despedida del grandioso Clifford Luyk y de Vicente Ramos; también, la última Copa de Europa de Don Santiago Bernabéu, el mejor presidente deportivo de todos los tiempos, que fallecía el 2 de junio de 1978, y que a pesar de lo avanzado de su enfermedad, asistió a la audiencia concedida por el rey Juan Carlos con motivo de la victoria de su Real Madrid.

En la temporada 1978-79, el Real Madrid incorporó a Randy Meister, pívot de 2,05 de estatura, que sustituyó a Coughran, mientras Walter seguía sólo en competición europea. Se conquistó por tercera vez consecutiva la Copa Intercontinental, jugada en Buenos Aires en el mes de julio, dejando en la cuneta al inevitable Mobilgirgi de Varese y ganando la final al equipo anfitrión, el Obras Sanitarias, por 104-103, tras una canasta de Prada a falta de 2 segundos para el final. La Liga volvió de nuevo a las vitrinas blancas, demostrando una gran superioridad. En la Copa de Europa nos quedamos a las puertas de la final por un partido que ha quedado grabado en la memoria por su dramático desenlace. Se jugaba en el Pabellón de la Ciudad Deportiva y era el último partido de la liguilla que daba acceso a la final; el que ganase jugaría contra el Bosna de Sarajevo, ya clasificado. El rival era el enemigo de siempre: el equipo de Varese ahora llamado Emerson. El partido finalizó con empate a 75 y, tras cinco minutos de prórroga, se llegó al final con 82-83 para los italianos, pero tiros libres para Prada por la falta recibida en el último segundo. Disponía de tres tiros libres para nivelar la balanza, ya que estaba en vigor la norma del 3x2. Un enceste significaba otra prórroga y dos, el billete a la final. Con un silencio sepulcral, el público al borde del infarto y los varesinos sin querer mirar el aro, Prada, lamentablemente, erró los tres lanzamientos (los tres lanzados al lado derecho del aro), ante el desconsuelo generalizado de los aficionados que abarrotaban el Pabellón. Era el único jugador de esa plantilla capaz de fallar los tres lanzamientos. Fue una enorme decepción que quedaría superada al año siguiente.

Las bajas de Cristóbal Rodríguez y Carmelo Cabrera -ésta muy sorprendente-, sustituidos por el pívot Romay y el base José Luis Llorente, serían las novedades de la temporada 1979-80. La Liga se ganó de nuevo, a pesar de perder en casa por un punto frente al Barcelona y romper una racha de imbatibilidad desde la temporada 1968-69, cuando cayó ante el KAS (el Madrid era ya campeón de Liga) porque Ferrándiz reservó a los titulares para la final de Copa de Europa. Precisamente, se llegó a la final de ésta competición tras una liguilla muy igualada, con victorias angustiosas ante el Bosna Sarajevo (vigente campeón) del gran Delibasic y el Maccabi. La final se disputó en Berlín, el 23 de marzo de 1980, ante el equipo del Maccabi de Tel Aviv, con mayoría en las gradas de aficionados israelíes. Aunque no era favorito, el Madrid marchó al descanso con ventaja: 48-40. Las defensas alternativas de Sáinz sorprendieron al Maccabi y permitieron tomar una ventaja de 13 puntos (55-42). Pero las eliminaciones de Corbalán y Meister, y el agotamiento de los otros titulares hizo peligrar la victoria. Al final, 89-85 para los blancos y séptima Copa de Europa. A destacar, la majestuosa actuación de Rullán que, con 27 puntos, destrozó al equipo israelí. Meister (21), Walter (16), Brabender (12), Corbalán (9), Llorente (2), Querejeta (2) y Prada, fueron los participantes del triunfo. El diario “AS”, con la firma de Carlos Jiménez, escribía: “Siete títulos, siete. Un nuevo récord para este gran Real Madrid, que saca fuerzas Dios sabe de dónde para proclamarse campeón de Europa, con todos los pronunciamientos favorables, justo en el momento que parecía más bajo. Luchando contra pronóstico, contra un ambiente mayoritariamente israelita, contra un Maccabi que es un formidable equipo…”. Sería el último partido del fabuloso Walter, tras siete años, y el final de la segunda edad de oro del Real Madrid de baloncesto.. Ya nada sería igual a las dos décadas de los sesenta y setenta, grandiosas e irrepetibles, donde se forjó la leyenda y el mito, la gloria y la épica de un equipo que maravilló y encandiló al mundo.


José Quijada Rubira.


domingo, 25 de mayo de 2014

ESPAÑISLAM: CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE

Desde la llegada de ese trampantojo que tenemos por democracia, partidos políticos y medios de comunicación nos bombardearon e inocularon de ilusiones vanas, haciendo creer a la mayor parte de la sociedad que su llegada sería la panacea de todos los males, la solución a toda desigualdad, el ungüento amarillo que daría lugar a una España mejor, libre de rencores pasados y más justa. Nos engatusaron con el “Habla, pueblo, habla” y el poder de las urnas, de la misma manera que se convence y contenta a un niño comprándole unos chuches. Con el paso del tiempo, los partidos políticos se hicieron los dueños incontestables y omnímodos del chiringuito democrático, creando una gigantesca administración que es una red clientelar encubierta, y adulteraron al poder judicial, nombrando directamente a sus miembros, lo que significa el secuestro total del Estado democrático. Desmembraron a España en 17 reinos de taifas, creando sus 17 gobiernos, sus cajas de ahorro, sus televisiones autonómicas y sus embajadas en el extranjero, con la transferencia de la educación a cada una de ellas, lo que ha significado la puntilla final a la unidad de la patria, pues el germen de odio a España es ya irreversible. Se ha autorizado el triunfo del terrorismo, permitiendo que Bildu se haya instalado en la administración de Vascongadas, y la libertad de sus terroristas, sin entrega alguna de armas ni arrepentimiento. Se ha alimentado el éxito del independentismo catalán por la condescendencia e inacción de gobierno y oposición, facilitándoles el proceso secesionista en lugar de aplicar los mecanismos del Estado de Derecho. Se ha permitido que la crisis económica sea mucho más mortífera en España, por no aplicar las medidas oportunas a su debido tiempo. Nos han obsequiado con toda clase de vilezas, corrupciones, traiciones y miserias a cambio de un voto; es decir, a cambio de nada porque los partidos políticos no cumplen sus programas electorales, por lo que la papeleta vale lo mismo que si se deposita en la basura. Sólo les preocupa vivir como reyes a costa del resto de españoles y mantener a salvo su privilegiada posición.


A pesar de la gravedad extrema de todo lo expuesto, temo que aún mayor trascendencia y peligro –por su inminencia- es el problema del islamismo en España, el cáncer más extendido y que amenaza metástasis, si es que no es ya incurable, insanable en la achacosa piel de toro española. Según el último estudio demográfico de la población musulmana en España, llevado a cabo por el Observatorio Andalusí y referido a fecha del 31 de diciembre de 2013, 1.732.191 musulmanes residen en nuestra patria, con 1.200 mezquitas distribuidas por todo el territorio español. La inmigración musulmana ha transformado la sociedad española. Nuestra cultura nativa es descartada como irrelevante y el cristianismo arrinconado. Valores como “libertad de religión” se llevan al extremo en detrimento de nuestra “libertad de expresión”, que nos es robada porque “no es justo para los inmigrantes”, que tienen prioridad sobre la población originaria. Ellos no se adaptan, imponen sus normas y religión y nosotros debemos asumirlo y doblegarnos en nuestra propia nación.

 Hay que destacar el casi medio millón de musulmanes que habitan en Cataluña y que  están siendo parte importante en su proceso secesionista, como reconoce “The New York Times” con un cristalino titular: “Los inmigrantes han ayudado a Cataluña a separarse de España”. El reciente informe del Departamento de Estado de los Estados Unidos, considera a Cataluña como el núcleo más peligroso del islamismo en Europa. Así, un informe secreto del ex embajador Eduardo Aguirre fechado en octubre del 2007, decía: “La alta inmigración, tanto legal como ilegal, desde el norte de África, así como de Pakistán y Blangladesh, hace de esta región un imán para reclutar terroristas”. Lo demuestra que el jefe de los paquistaníes de CIU es un islamista radical (Khalid Shabaz) que fue detenido en 2011 por la Policía por estafa y falsificación de documentos, ocupando el número 79 en la lista de Artur Mas a las autonómicas de 2012, y está considerado por las Fuerzas de Seguridad como un “paquistaní de ideología extrema”. Estos islamistas radicales son recoge votos entre los cientos de miles musulmanes instalados en Cataluña. Por eso el separatismo catalán ha priorizado la migración magrebí sobre la latina, para que les ayudase en su proyecto de construcción nacionalista. Ya sabemos por qué el 30% de la población musulmana de España vive en Cataluña, siendo la región europea con mayor proporción. Desde el Gatestone Institute se habla ya de la República Islámica de Cataluña.

Pero no sólo los nacionalistas catalanes se unen a los a los musulmanes para destruir España, también la izquierda y su cristofobia se apoya en ellos para destruir toda raíz cristiana, como demuestra que la Junta de Andalucía, en manos de PSOE-IU, pretende expropiar la Mezquita-Catedral de Córdoba, propiedad de la iglesia desde Felipe IV, donde una cédula real del año 1659 reconocía al obispo como “dueño legítimo”. Está históricamente comprobado que la izquierda y los nacionalismos se alían con todo lo que sea anti España, con todo lo que les permita y ayude destruir la España milenaria y cristiana. Son los nuevos Conde Don Julián y Obispo Don Oppas, que traicionaron a España permitiendo la invasión musulmana. Quieren borrar y anular las gestas de Don Pelayo, El Cid, Fernando III El Santo, Jaime I El Conquistador, los Reyes Católicos y tantos héroes que han derramado su sangre por España y forjado la gloriosa historia de nuestra patria; quieren desandar casi ocho siglos de Reconquista cristiana y española ante el invasor Islam; quieren, en definitiva, matar a España porque ha sido, históricamente, el muro contra el que se ha dado de bruces el islamismo.


A pesar de los negros nubarrones que se ciernen sobre España y su fatal destino tal vez ineluctable, me quedo con los versos de Fernando de Herrera, escritor español del Siglo de Oro apodado “el Divino” que, en su poema “Por la Victoria de Lepanto”, escribía: “¿Quién contra la espantosa (amenaza turca) tanto pudo? El Señor, que mostró su fuerte mano por la fe de su príncipe cristiano y por el nombre santo de su gloria, a su España concede esta victoria…”.


José Quijada Rubira.